Hola a todos, mi nombre es José López y soy el fundador de Cafés Cavite, una empresa de índole familiar que marcada por la profesionalidad y amor por el producto de calidad, consiguió allá por el año 2004 cerrar el círculo de un viaje alrededor del mundo del café y que tuvo su origen en Cartagena de Levante, España, mediante el tueste y la venta del café hasta sus orígenes en la tierras de cultivo africanas y sobre todo centro y sudamericanas.

Tras una crisis de calidad ligada a los procesos de beneficiado o preparado del café en algunos países de Sudamérica, que se plasmó en el cambio de los parámetros de calidad y organolépticos de café procesados hasta el momento por métodos tradicionales, decidí junto con mi importador habitual, dar el salto a los países productores de café arábica de Mesoamérica para encontrar productores que fueran capaces de mantener la calidad del producto sin alterar los métodos de despulpado, fermentación y secado de la semilla del cafeto, lo que en el sector se conoce como «beneficiado». Tras localizar fincas y productores que cumplían con los parámetros de calidad que buscábamos en diferentes países como Honduras, Guatemala, Costa Rica o El Salvador, llegamos a Nicaragua con el afán de ampliar nuestro porfolio de productores que cumplieran los cánones de calidad que requeríamos, pero el azar nos hizo encontrar un grupo de productores nicaragüenses que no solo cumplían los requisitos de calidad en la taza, pues además nos desvelaron que se podían mantener los métodos de producción al tiempo que iban implementando procesos de certificación de sostenibilidad social y medioambiental en todas sus fincas, lo que suponía para el país, la naturaleza y sus gentes una auténtica revolución, y para nosotros una toma de contacto brutal del daño que los malos manejos productivos podían causar al entorno y las personas que trabajaban en el mismo, acompañada de una respuesta válida para subsanar todos esos problemas sociales y medioambientales, de tal manera que consiguieron enamorarnos de esa nueva revolución que se estaba llevando a cabo en un país donde la palabra trae recuerdos amargos, pero que en este caso estaba surtiendo efecto sin necesidad de pegar un solo tiro, transformando dicha revolución en EVOLUCIÓN, que es lo que antes y ahora demanda nuestro maltrecho planeta.

En pocos meses y tras establecer férreos contactos que a día de hoy trascienden al negocio sin dejarlo de lado, pues esos contactos están hoy tejidos por la amistad, el respeto y la familiaridad que se encuentra tan solo entre «gente buena», lo que nos llevo a invertir en una plantación de café en semi abandono que ligamos a las fincas que ya conocíamos, para junto con ellos llevar a la excelencia y la sostenibilidad la producción y el producto de la misma.

De esto último hace ya más de 15 años, que nos han servido para llevar el ejemplo a otros países y otras fincas, y con ello cerrábamos el viaje que comentaba al principio de éstas líneas, pues comenzamos en la vieja Europa y en el café dentro de una taza, para llegar a los países productores y al conocimiento profundo del producto desde el semillero, a la plantación y al beneficiado y preparación de los granos para su importación desde España.

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